Software para electricistas: trabajos y certificados
Averías, inspecciones programadas e instalaciones en un tablero, con el certificado, las fotos y el material en el trabajo.


Dos clases de trabajo eléctrico, un solo tablero
Una empresa de instalaciones eléctricas lleva a la vez trabajo correctivo y programado. Los avisos de avería llegan sin aviso y hay que cubrirlos hoy. Las revisiones periódicas, las inspecciones y las fases de obra se reservan con semanas y no pueden moverse sin una conversación. En una agenda las dos chocan: quien coge el aviso no ve lo que el trabajo programado ya prometió.

El trabajo llega al móvil con todo encima
Las horas perdidas en una instalación se van en averiguar qué es el trabajo. Qué cuadro, qué circuito, qué encontró la última visita, si hay llave, si el sitio exige acreditación. El software de servicio eléctrico pone eso en la ficha antes de que salga la furgoneta.
Certificados y mediciones hechos en el sitio
El trabajo eléctrico produce documentos que le sobreviven. Boletines, informes de estado, certificados de obra menor, hojas de medición, fotografías de un cuadro antes y después. En papel se pasan a limpio de noche y se pierden en furgonetas. Como partes digitales se terminan antes de que el electricista se vaya.

Material, facturas y los números del año
Cable, mecanismos y consumibles pasan de la furgoneta a la obra y se llevan el margen en silencio. Atar el material al trabajo arregla la aritmética, y la factura se construye desde lo hecho en vez de reconstruirse quince días después.
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Qué gestiona de verdad una empresa eléctrica
Una empresa de instalaciones eléctricas son tres negocios con un solo nombre. Está el correctivo, donde el valor es la rapidez y el enemigo es una furgoneta en la otra punta de la ciudad. Está la inspección y las mediciones periódicas, donde el valor es la cobertura y el enemigo es una fecha perdida. Y está la obra, donde el valor es la secuencia y el enemigo es una fase que empieza antes de que termine la anterior.
Esa es la prueba honesta para cualquier programa: no si tiene calendario, sino si una avería urgente puede entrar en una semana ya llena de inspecciones sin que alguien rehaga el plan a mano.
Asignar es primero una cuestión de cualificación
En la mayoría de los oficios la pregunta es quién está más cerca. En el eléctrico es quién está más cerca y habilitado. Mandar a alguien disponible a un trabajo que no puede firmar produce una segunda visita y una conversación incómoda, que es peor que no mandar a nadie.
Personas, no un grupo
Los trabajos se asignan a electricistas concretos, y las reglas de acceso deciden quién ve y coge qué. El aprendiz ve el trabajo en el que está. El habilitado ve el que puede certificar. El tablero deja de ofrecer opciones que no se pueden tomar, que es una cosa pequeña que elimina toda una clase de errores.
Geografía que se cumple
Las zonas de servicio convierten la cobertura de una intención en una regla. Si el aviso viene de una zona que un electricista no cubre, no aparece como opción, y nadie tiene que acordarse del límite a las cuatro y media de un viernes.
El papeleo es el entregable
El trabajo eléctrico es peculiar porque el documento forma parte del producto. El cliente compra un cambio de cuadro y recibe un cambio de cuadro y un certificado. Si el certificado llega tarde, mal o no llega, el trabajo no está terminado, tenga el cableado el aspecto que tenga.
Ese es el argumento más fuerte para hacer los partes en el móvil. Una hoja de medición completada en obra se completa una vez. La misma hoja escrita en papel se escribe una vez, se pasa a limpio otra, se persigue una tercera y, con frecuencia, se busca una cuarta cuando el administrador de una finca la pide dos años después.
Las fotografías son prueba, no decoración
Una fotografía del cuadro antes de empezar, del defecto encontrado y de la instalación terminada es el seguro más barato que puede comprar una empresa eléctrica. Adjunta al trabajo con fecha y hora, resuelve las discusiones sobre lo que había antes de llegar. En la galería del móvil no resuelve nada.
Por dónde se escapa el margen
Tres fugas son habituales y las tres se ven en los números en cuanto los trabajos se registran bien. La primera es el material: cable, mecanismos y consumibles montados y nunca facturados. La segunda son los desplazamientos: hora y media de furgoneta escondida dentro de un trabajo presupuestado por una hora. La tercera es la revisita, cuando la primera visita terminó sin la pieza, la medición o la firma que la habría cerrado.
Los informes construidos con trabajos reales convierten esas tres en algo discutible en vez de invisible. La resolución a la primera dice si las furgonetas están bien cargadas. El tiempo en obra contra el presupuestado dice si las estimaciones son honestas. Los trabajos por electricista y día, con desplazamiento incluido, dicen si la zona está bien dibujada o si dos personas cruzan la misma ciudad cada mañana.
La obra necesita secuencia, no solo huecos
Primera fase, segunda fase y pruebas no son citas intercambiables. Son una secuencia atada a otros gremios, y equivocarse en el orden cuesta un día de gente parada. Mantener las fases de obra en el mismo tablero que el correctivo permite ver, antes de comprometer a un electricista con una avería, qué le hace eso a una obra que espera segunda fase mañana.
Empezar pequeño y añadir módulos
Una empresa de dos personas trabaja gratis sin límite de tiempo: planificación, partes digitales, aplicación móvil e informes. Con eso basta para que la agenda deje de ser el único registro y para ver si la forma de trabajar encaja.
Después los módulos se añaden cuando el dolor es real. Inventario cuando el material deja de cuadrar. Facturación cuando el hueco entre terminar y cobrar se vuelve un problema de caja. Control de ubicación cuando las rutas importan. Portal del cliente cuando la oficina pasa la mañana diciendo que el electricista va de camino. Cada módulo de pago incluye una prueba gratuita de hasta 55 días.
Cada parte está documentada: gestión de tareas y envío, partes digitales, aplicación móvil, control de accesos por rol, facturación e informes. Los precios están en la página de precios.
Preguntas frecuentes
¿Puedo asegurarme de que el trabajo va a un electricista cualificado?
Sí. El trabajo se asigna a personas concretas y no a un grupo, y el control de accesos por rol decide quién ve y coge cada trabajo. Junto con las zonas de servicio, eso evita que un aviso caiga en alguien que ni está cualificado ni está cerca.
¿Funciona la aplicación en una obra en bruto sin cobertura?
La aplicación para iOS y Android guarda el trabajo, la lista y las fotos en el dispositivo. Un cuarto técnico en sótano o una obra nueva sin cobertura no impiden registrar el trabajo, y todo se sincroniza al recuperar conexión.
¿Cómo se gestionan los certificados y las mediciones?
Como partes digitales. La hoja de medición y la lista se completan en el móvil, se adjuntan fotos, el cliente firma en el dispositivo y el documento queda guardado con el emplazamiento para poder encontrarlo después.
¿Puede el sistema programar inspecciones periódicas?
Sí. Las visitas recurrentes se reservan con antelación, así que las inspecciones periódicas y los ciclos de revisión aparecen en el tablero por adelantado. Cada una conserva sus partes y sus pruebas, y el historial del emplazamiento muestra las anteriores.
¿Puedo controlar el cable y los mecanismos usados en cada trabajo?
Con el módulo de inventario, sí. El electricista registra el material usado en la ficha, el stock baja automáticamente y las mismas líneas pasan a la factura, de modo que los consumibles dejan de desaparecer entre la furgoneta y el cobro.
¿Es viable para una empresa pequeña?
Los equipos de dos personas o menos trabajan gratis sin límite de tiempo, con planificación, partes digitales, aplicación móvil e informes. Los módulos de pago se añaden cuando el trabajo lo justifica.
¿Cuánto cuesta este software para electricistas?
El plan gratuito cubre hasta dos empleados de forma permanente y por encima el precio es por empleado y mes. Cada módulo de pago incluye una prueba gratuita de hasta 55 días, suficiente para un ciclo completo de inspecciones.
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